Venciendo al espíritu de Amalec

¿Qué es la fe?

«Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve». Hebreos 11:1 Hay cuatro palabras dentro este versiculo:

  • Certeza: Conocimiento claro y Seguro de algo, firme adhesión de la mente a algo conocible, sin temor a errar.
  • Espera: Calma, paciencia, facultad de saber contener y de no proceder sin reflexión.
  • Esperanza: Estado de ánimo que surge cuando se presenta como alcanzable lo que se desea. Virtud de esperar lo que Dios ha prometido.
  • Convicción: Seguridad que tiene una persona de la verdad o certeza de lo que piensa o siente. Convencimiento o acción de convencer.

La importancia de la fe

«Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos. Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía». Hebreos 11:2-3

Nada sucedió hasta que Dios habló la palabra (Génesis 1:1–5, Juan 1:1–5,14), este es el éxito que tuvieron todos los antiguos porque tuvieron fe.

¿Por qué necesitamos fe?

«Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan». hebreos 11:6

La palabra fe

En latin “fides” y significa “lealtad”. De ahi viene la palabra “fideicomiso”, del latín “fideicommissum” donde:

  • Fides: Fe
  • Commissus: Comisión

Fideicomiso: Disposición por la cual el testador deja su hacienda o parte de ella encomendada a la buena fe de alguien para que, en caso y tiempo determinados, la transmita a otra persona o la invierta del modo que se le señala.

La gran comisión que dio Jesucristo es un fideicomiso, donde Dios está creyendo en nosotros, el nos escogió antes de la fundación del mundo. Vino Jesucristo y pago el precio por nosotros en la cruz, y antes de irse dejo la gran comisión a la iglesia:

  • «Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado. Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén». Mateo 28:16-20
  • «Finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado. Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.
    El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán». Marcos 14:16-18
  • «Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre. Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.
    He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará. Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos». Lucas 10:17
  • «Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros. Y cuando les hubo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor. Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío. Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos». Juan 20:19-23
  • «Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días. Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo». Hechos 1:4-11

La gran comisión es apostólica, hemos sido enviados a todas las naciones con el mismo poder, con la misma autoridad que tuvo Jesús hace dos mil años al estar aquí en la tierra.

En hebreo “Emunah”, tiene varios significados:

  • Fidelidad
  • Confianza
  • Fe
  • Creencia
  • Estabilidad
  • Sustentabilidad
  • Verdad
  • Firmeza

Emunah aparece 48 veces en el Antiguo Testamento en 13 libros

  • Éxodo (1)
  • Deuteronomio (1)
  • 1 de Samuel (1)
  • 2 de Reyes (2)
  • 1 Crónicas (3)
  • 2 de Crónicas (5)
  • Salmos (22)
  • Proverbios (3)
  • Isaías (3)
  • Jeremías (4)
  • Lamentaciones (1)
  • Oseas (1)
  • Habacuc (1)

La primera referencia de fe en la Biblia. «Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol». Éxodo 17:12.

La ultima referencia de fe en el Antiguo Testamento. «He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá». Habacuc 2:4 (Romanos 1:16-17)

La palabra “amén” viene de dos palabras hebreas: Ani maamim” que significan: “Yo creo”. “Maamin” se deriva de la palabra “emunah” que significa fe. En otras palabras: “está hecho en Cristo Jesús” o “así sea en Cristo Jesús” o “alabado sea el nombre de Dios”.

«En hebreo ne´emán es una persona que tiene una base de apoyo firme. La relación de la madre con sus hijos. La palabra para “madre” en hebreo es “em”, es la que sostiene y sustenta al bebé.

Otras palabras parecidas: “Omén” para hombre, “Omenet” para mujer. Ambas provienen de la palabra “em” (madre), en español también la conocemos como “aya”.

«Y tomando Noemí el hijo, lo puso en su regazo, y fue su aya». Ruth 4:16

«¿Concebí yo a todo este pueblo? ¿Lo engendré yo, para que me digas: Llévalo en tu seno, como lleva la que cría al que mama, a la tierra de la cual juraste a sus padres?». Números 11:12

Otra palabra que se relaciona con Emunah (fe) es el verbo “aman”, que signicica “creer”, aparece 102 veces en el Antiguo Testamento en 24 libros.

Génesis

Éxodo

Números

Deut.

Jueces

Rut

3

7

4

5

1

1

1 Samuel

2 Samuel

1 Reyes

2 Reyes

1 Crónicas

2 Crónicas

5

3

3

3

2

5

Nehemías

Ester

Job

Salmos

Proverbios

Isaías

2

1

10

17

5

14

Jeremías

Lamentac.

Oseas

Jonás

Miqueas

Habacuc

4

2

2

1

1

1

La primera referencia de “amán” (creer) en la Biblia: «Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia». Génesis 15:6 (Romanos 4:3, Gálatas 3:6, Santiago 2:3)

Abraham el padre de la fe y amigo de Dios. «Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia. Sabed, por tanto, que los que son de fe, estos son hijos de Abraham. Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones. De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham». Gálatas 3:6-9

La fe en griego es la palabra “pistis”, aparece 227 veces en el Nuevo Testamento en 24 libros.

Mateo

Marcos

Lucas

Hechos

Romanos

1 Cor.

8

5

11

14

35

7

2Cor.

Gálatas

Efesios

Filipenses

Colosenses

1 Tes.

6

20

8

4

5

8

2 Tes.

1 Timoteo

2 Timoteo

Tito

Filemón

Hebreos

5

18

8

6

2

31

Santiago

1 Pedro

2 Pedro

1 Juan

Judas

Apocalip.

12

5

2

1

2

4

(Romanos 1:16–17, Romanos 10:8–11, 17, Efesios 2:8, 2 Corintios 5:7, Santiago 1:2–4, Santiago 2:17-19)

La palabra FE en la Biblia:

  • En el Antiguo Testamento: Emunah 48 veces, Aman 102 veces. Un total de 150 veces.
  • En el Nuevo Testamento: Pistis 227 veces

El espíritu de Amalec

Las enseñanzas jasídicas explican que la palabra “korja” quiere decir: “se topó contigo”, que a la vez se relaciona con la palabra hebrea “kahr”, que significa “frío”. Así que amalec significa: “enfriadores del camino”. La palabra “amalec” en hebreo tiene un valor numérico de 240, que tambien es equivalente con la palabra “safek” (duda) y la palabra “rahm” (arrogante).

El midrash: ¿A qué es comparable el incidente (de Amalec)?

A meterse en una tina con agua caliente, donde ninguna criatura es capaz de entrar, y de repente viene un malhechor y salta sobre la tina, a pesar de que se quemó, el malhechor enfría el agua para otros.Así pasó también cuando Israel salió de Egipto, y Dios separó el Mar Rojo para luego ahogar a los egipcios y el pavor de ellos cayó sobre todas las naciones. Pero cuando vino Amalec y los retó, enfrió el temor que las naciones tenían sobre ellos.

El espíritu de Amalec ataca tanto a los recién convertidos como a los creyentes que dejan de tener fe.

El espíritu de amalec: la murmuración, queja, chismes, desánimo, desaliento

  • Ataca la retaguardia.
  • La falta de fe: duda e incredulidad.
  • Se enfoca en los que están cansados y débiles.
  • El miedo y el temor.
  • El orgullo y arrogancia.
  • Inferioridad, depresión.

El espíritu de amalec ataca a los que se salen de la fe

1. Miedo «No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia». Isaías 41:10 «No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino». Lucas 12:32

2. Duda «Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios. Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá». Marcos 11:22-24 «Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra». Santiago 1:6

3. Queja «Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor. Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos. Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga». 1 Corintios 10:10-12 «Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca. Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados; he aquí, el juez está delante de la puerta. Hermanos míos, tomad como ejemplo de aflicción y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor». Santiago 5:8-10

4. Arrogancia «Porque Jehová es excelso, y atiende al humilde, Mas al altivo mira de lejos. Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás; Contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano, Y me salvará tu diestra. Jehová cumplirá su propósito en mí; Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; No desampares la obra de tus manos». Salmos 138:6-8 «El camino de los rectos se aparta del mal; Su vida guarda el que guarda su camino. Antes del quebrantamiento es la soberbia, Y antes de la caída la altivez de espíritu. Mejor es humillar el espíritu con los humildes Que repartir despojos con los soberbios». Proverbios 16:17-19

El origen de Amalec

Está ligado con la descendencia de Esaú. Esaú tuvo tres esposas:

  1. Basemat hija de Elón heteo (Génesis 26:34–35), Ada hija de Elón heteo (Génesis 36:2), Mujer cananea (hititas).
  2. Judit hija de Beeri heteo (Génesis 26:34–35), Aholibama, hija de Ana, hijo de Zibeón hebeo (Génesis 36:2).
  3. Mahalat hija de Ismael (Génesis 28:9), Basemat hija de Ismael, hermana de Nebaiot (Génesis 36:3).
  • Esaú vendió su primogenitura (Génesis 25:19-26).
  • La descendencia de Esaú (Génesis 36).
  • Elifaz es el hijo primogénito de Esaú y Ada (Génesis 36:10, 15)
  • De la relación de Elifaz con su concubina Timna fue que nació Amalec (Génesis 10: 11-12).

De acuerdo con el midrash, la madre de Amalec, Timna, era una princesa que trató de convertirse al judaísmo pero fue rechazada tanto por Abraham, Isaac y Jacob. Ella replicó que prefería ser la sirviente de las heces de esta nación que ser la dueña de otra nación; que castigaría a los patriarcas por su afrenta que le hicieron, ella era la madre de Amalec, de la cual su descendencia causaría mucho estrés a Israel.

De Esaú, quien es el “padre de Edom” vienen los siguientes nombres registrados en la Biblia: Monte Seir, Bosra, Temán, Sela (Petra), Duma, Idumea y Amalec.

Los amalecitas habitaban en el Néguev, que cubre el territorio desde el Mar Muerto al Mar Rojo, justo en Cades (Génesis 14: 5 – 7) (Números 13: 29).

La guerra con Amalec

Entonces vino Amalec y peleó contra Israel en Refidim. Y dijo Moisés a Josué: Escógenos varones, y sal a pelear contra Amalec; mañana yo estaré sobre la cumbre del collado, y la vara de Dios en mi mano. E hizo Josué como le dijo Moisés, peleando contra Amalec; y Moisés y Aarón y Hur subieron a la cumbre del collado. Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec. Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol. Y Josué deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de espada. Y Jehová dijo a Moisés: Escribe esto para memoria en un libro, y di a Josué que raeré del todo la memoria de Amalec de debajo del cielo. Y Moisés edificó un altar, y llamó su nombre Jehová-nisi; y dijo: Por cuanto la mano de Amalec se levantó contra el trono de Jehová, Jehová tendrá guerra con Amalec de generación en generación. Éxodo 17:8-16

Amalec atacó a Israel en Refidim cuando estaban tomando agua de la roca (Éxodo 17:1–7).

Amalec Moisés
  • La murmuración, quejas y dudas.
  • Atacó la retaguardia.
  • Pelearon en contra de los débiles y cansados.
  • Seleccionó a los mejores hombres de guerra.
  • Subió al monte con la vara.
  • Alzó las manos. (Aaron y Hur).
  • Edificó un altar a Dios.
  • Josué deshizó a Amalec a filo de espada (Hebreos 4:12, Efesios 6:12-17).
  • Jehová – Nisi: “Dios es nuestro estandarte” (1 Samuel 17:47, Isaías 59:19, Zacarías 4:6)
  • La fe (Emunah) venció a Amalec (Éxodo 17:12).

Dios va a raer la memoria de Amalec, habrá guerra con Amalec de generación en generación.

Josefo, historiador judío (37 -100 d.C.). Victoria sobre los amalecitas.

Ahora bien, los amalecitas, la gente belicosa de aquella región, oyeron de la venida de los hebreos, y decidieron luchar contra ellos. Moisés alentó a su pueblo a ser valientes y a resistir a estos enemigos. Había entre ellos un hombre bueno y valiente, llamado Josué, de la tribu de Efraín, a quien Moisés escogió para ser su general. Cuando llegaron los amalecitas, se entabló la batalla, y ambos bandos lucharon larga y valientemente. Moisés, su hermano Aarón y otro hombre llamado Hur habían subido a un monte a orar por su pueblo. En tanto que Moisés levantaba sus manos al cielo, los hebreos derrotaban a los amalecitas. Pero cuando se fatigaba y los bajaba, los amalecitas prevalecían. Por ello, Aarón y Hur se pusieron a ambos lados de él, sosteniendo sus manos. Esto hizo posible que los hebreos vencieran a los amalecitas, y los hubieran matado a todos sino hubiera caído la noche deteniendo la matanza.

Esta fue una victoria estratégica, porque tanto aterrorizó a sus enemigos que no osaron ya atacarlos. Además, quedó una gran cantidad de plata y oro en el campamento enemigo, así como vasijas de bronce y otros artículos de uso diario. Los hebreos comenzaron ahora a jactarse de su valor y fuerza, y creyeron que podrían conseguir cualquier cosa si se dedicaban a ello enérgicamente. Al día siguiente, Moisés despojó los cadáveres de los enemigos, y recogió las armas de los que habían huido dejándolas atrás. También predijo que los amalecitas serían totalmente destruidos, por haber luchado contra los israelitas cuando estaban angustiados en el desierto. Luego dio refresco al ejército con festejos, y permitió que reposaran unos pocos días. Finalmente, avanzaron en jornadas cortas, llegaron al monte Sinaí, tres meses después de haber salido de Egipto.

La orden de exterminar a Amalec

«Acuérdate de lo que hizo Amalec contigo en el camino, cuando salías de Egipto; de cómo te salió al encuentro en el camino, y te desbarató la retaguardia de todos los débiles que iban detrás de ti, cuando tú estabas cansado y trabajado; y no tuvo ningún temor de Dios. Por tanto, cuando Jehová tu Dios te dé descanso de todos tus enemigos alrededor, en la tierra que Jehová tu Dios te da por heredad para que la poseas, borrarás la memoria de Amalec de debajo del cielo; no lo olvides». Deuteronomio 25:17-19

La Torah para los judíos tiene 613 mandamientos de los cuales tres tienen que ver con Amalec:

  1. No 598 Deuteronomio 25: 17 “Acuérdate de lo que Amalec hizo a los israelitas”.
  2. No 599 Deuteronomio 25: 19 “Borrarás la descendencia de Amalec”.
  3. NO. 600 Deuteronomio 25: 19 “No olvides las atrocidades de Amalec y de la emboscada que hicieron de nuestra jornada saliendo de Egipto en el desierto”.

La profecía de Balaám

«¡Cuán hermosas son tus tiendas, oh Jacob, Tus habitaciones, oh Israel! Como arroyos están extendidas, Como huertos junto al río, Como áloes plantados por Jehová, Como cedros junto a las aguas. De sus manos destilarán aguas, Y su descendencia será en muchas aguas; Enaltecerá su rey más que Agag, Y su reino será engrandecido. Dios lo sacó de Egipto; Tiene fuerzas como de búfalo. Devorará a las naciones enemigas, Desmenuzará sus huesos, Y las traspasará con sus saetas. Se encorvará para echarse como león, Y como leona; ¿quién lo despertará? Benditos los que te bendijeren, Y malditos los que te maldijeren». Números 24:5-9

«Será tomada Edom, Será también tomada Seir por sus enemigos, E Israel se portará varonilmente. De Jacob saldrá el dominador, Y destruirá lo que quedare de la ciudad. Y viendo a Amalec, tomó su parábola y dijo: Amalec, cabeza de naciones; Mas al fin perecerá para siempre». Números 24:18-20

Amalec en Jueces

  • La derrota de Israel en Horma (Números 14:34–45).
  • Aod liberta a Israel del rey Eglón, rey de Moab, junto con Amón y Amalec (Jueces 3:12–30).
  • Gedeón derrota a Madián, amalecitas e hijos del oriente (Jueces 7).

Amalec en el tiempo de Saúl y David, la diferencia entre los reyes: 

Saúl David
  • El Espíritu Santo se apartó de él.
  • Era atormentado por un espíritu malo. (1 Samuel 17).
  • Tuvo miedo de Goliat. (1 Samuel 18: 7).
  • Mato a mil filisteos.
  • El Espíritu Santo estaba con él.
  • Tocaba el arpa y liberaba al rey Saúl.
  • Venció a Goliat.
  • Mató a diez mil filisteos.

Saúl no pudo con Amalec

La orden de exterminar a Amalec incluía mujeres, niños y el ganado. «Después Samuel dijo a Saúl: Jehová me envió a que te ungiese por rey sobre su pueblo Israel; ahora, pues, está atento a las palabras de Jehová. Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo castigaré lo que hizo Amalec a Israel al oponérsele en el camino cuando subía de Egipto. Ve, pues, y hiere a Amalec, y destruye todo lo que tiene, y no te apiades de él; mata a hombres, mujeres, niños, y aun los de pecho, vacas, ovejas, camellos y asnos». 1 Samuel 15:1-3

Saúl cumplió a medias: perdonó la vida al rey Agag de los amalecitas y preservó lo mejor de su ganado (1 Samuel 15:4-9).

Dios a través del profeta Samuel confrontó al rey Saúl y lo desechó del reino (1 Samuel 15:10-26).

«Y dijo Samuel: Aunque eras pequeño en tus propios ojos, ¿no has sido hecho jefe de las tribus de Israel, y Jehová te ha ungido por rey sobre Israel?». 1 Samuel 15:17

«Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros».1 Samuel 15:22

De acuerdo con el midrash, los amalecitas eran brujos, adivinos y chamanes, que tenían la capacidad de transformarse en animales para evitar ser capturados.

Amalec mató a Saúl

«Los filisteos, pues, pelearon contra Israel, y los de Israel huyeron delante de los filisteos, y cayeron muertos en el monte de Gilboa. Y siguiendo los filisteos a Saúl y a sus hijos, mataron a Jonatán, a Abinadab y a Malquisúa, hijos de Saúl. Y arreció la batalla contra Saúl, y le alcanzaron los flecheros, y tuvo gran temor de ellos. Entonces dijo Saúl a su escudero: Saca tu espada, y traspásame con ella, para que no vengan estos incircuncisos y me traspasen, y me escarnezcan. Mas su escudero no quería, porque tenía gran temor. Entonces tomó Saúl su propia espada y se echó sobre ella. Y viendo su escudero a Saúl muerto, él también se echó sobre su espada, y murió con él. Así murió Saúl en aquel día, juntamente con sus tres hijos, y su escudero, y todos sus varones». 1 Samuel 31:1-6

David pudo contra Amalec

  • Los estragos de Amalec en Siclag (1 Samuel 30:1-5)
  • David consulto a Dios. «Y David se angustió mucho, porque el pueblo hablaba de apedrearlo, pues todo el pueblo estaba en amargura de alma, cada uno por sus hijos y por sus hijas; mas David se fortaleció en Jehová su Dios. Y dijo David al sacerdote Abiatar hijo de Ahimelec: Yo te ruego que me acerques el efod. Y Abiatar acercó el efod a David. Y David consultó a Jehová, diciendo: ¿Perseguiré a estos merodeadores? ¿Los podré alcanzar? Y él le dijo: Síguelos, porque ciertamente los alcanzarás, y de cierto librarás a los cautivos». 1 Samuel 30:6-8
  • El ejército de David contaba con 600 hombres, de los cuales 200 se cansaron en el camino. David siguió adelante con los otros 400 (1 Samuel 30:9-10)
  • Un joven egipcio llevó a David con los amalecitas (1 Samuel 11-16)
  • David vence a Amalec y regresa con el botín a donde estaban los otros 200 (1 Samuel 30:17-24)
  • David envía su botín a los ancianos de Judá y a sus amigos (1 Samuel 30:25-31)

David vengó la muerte del rey Saúl

«Y David dijo a aquel joven que le había traído las nuevas: ¿De dónde eres tú? Y él respondió: Yo soy hijo de un extranjero, amalecita. Y le dijo David: ¿Cómo no tuviste temor de extender tu mano para matar al ungido de Jehová? Entonces llamó David a uno de sus hombres, y le dijo: Ve y mátalo. Y él lo hirió, y murió. Y David le dijo: Tu sangre sea sobre tu cabeza, pues tu misma boca atestiguó contra ti, diciendo: Yo maté al ungido de Jehová». 2 Samuel 1:13-16

Josefo, historiador judío (37 -100 d.C.). La muerte de Saúl.

Saúl se volvió y luchó magníficamente, pero recibió tantas heridas que quedó demasiado débil para darse muerte así mismo, le pidió a su escudero que lo traspasara con su espada antes que el enemigo pudiera tomarlo vivo, pero, al rehusar el escudero, Saúl puso su propia espada contra sí mismo, y se tiró sobre ella. Como no podía lograr que penetrara, le pidió a un joven amalecita que le empujara. Así lo hizo, y después de tomar la corona real de la cabeza de Saúl y el brazalete de oro de su brazo, huyó. Cuando el escudero vio que Saúl estaba muerto, se mató el mismo. Al día siguiente, cuando los filisteos acudieron a despojar los cuerpos de los muertos, encontraron los de Saúl y sus hijos y les cortaron las cabezas, y empalaron sus cuerpos sobre las murallas de Bet-sán.

Pero cuando los israelitas de Jabes de Galaad supieron esta mutilación, marcharon toda la noche hasta Bet-sán, recogieron los cuerpos de Saúl y de sus hijos y se los llevaron a Jabes, donde los sepultaron. El enemigo o bien no pudo o no se atrevió a detenerlos, por el gran valor que mostraron. Saúl llegó a su fin, como Samuel había predicho debido a la desobediencia con respecto a los amalecitas, y por la matanza del sumo sacerdote y de su familia. Reinó 18 años durante la vida de Samuel, y 22 más después de su muerte.

David llegó de vuelta a Siclag el mismo día en que los filisteos lograron la victoria sobre Saúl. Al tercer día después de la lucha, el hombre que había dado muerte a Saúl por petición suya, llegó a Siclag, con los vestidos rasgados y ceniza sobre su cabeza. Le dijo a David que los hebreos habían sido derrotados y que decenas de millares de ellos habían sido muertos, incluyendo a Saúl y sus hijos. Para demostrárselo, sacó la corona y el brazalete, y se los dio a David. David rasgó entonces sus vestiduras, llorando y lamentándose todo el día. Su dolor aumentó con la memoria de Jonatan, su mas querido amigo, que había salvado su vida. Le dijo al hombre que había matado a Saúl que se había acusado así mismo, y al saber que era amalecita, ordenó que fuera ejecutado. David compuso también endechas para el funeral de Saúl y Jonatan que han sido preservadas hasta el día de hoy.

La prosperidad del reino de David

«Y oyendo Toi rey de Hamat que David había deshecho todo el ejército de Hadad-ezer rey de Soba, envió a Adoram su hijo al rey David, para saludarle y bendecirle por haber peleado con Hadad-ezer y haberle vencido; porque Toi tenía guerra contra Hadad-ezer. Le envió también toda clase de utensilios de oro, de plata y de bronce; los cuales el rey David dedicó a Jehová, con la plata y el oro que había tomado de todas las naciones de Edom, de Moab, de los hijos de Amón, de los filisteos y de Amalec». 1 Crónicas 18:9-11

El espíritu profético destruye al espíritu de Amalec

El profeta Samuel destruyó a Agag, rey de Amalec

«Y volviéndose Samuel para irse, él se asió de la punta de su manto, y este se rasgó. Entonces Samuel le dijo: Jehová ha rasgado hoy de ti el reino de Israel, y lo ha dado a un prójimo tuyo mejor que tú. Además, el que es la Gloria de Israel no mentirá, ni se arrepentirá, porque no es hombre para que se arrepienta. Y él dijo: Yo he pecado; pero te ruego que me honres delante de los ancianos de mi pueblo y delante de Israel, y vuelvas conmigo para que adore a Jehová tu Dios. Y volvió Samuel tras Saúl, y adoró Saúl a Jehová. Después dijo Samuel: Traedme a Agag rey de Amalec. Y Agag vino a él alegremente. Y dijo Agag: Ciertamente ya pasó la amargura de la muerte. Y Samuel dijo: Como tu espada dejó a las mujeres sin hijos, así tu madre será sin hijo entre las mujeres. Entonces Samuel cortó en pedazos a Agag delante de Jehová en Gilgal. Se fue luego Samuel a Ramá, y Saúl subió a su casa en Gabaa de Saúl. Y nunca después vio Samuel a Saúl en toda su vida; y Samuel lloraba a Saúl; y Jehová se arrepentía de haber puesto a Saúl por rey sobre Israel». 1 Samuel 15:27-35

El juez – profeta de Abdón fue sepultado en el monte de Amalec (Jueces 12:13-15).

Los descendientes de la tribu de Simeón destruyeron a los amalecitas (1 Crónicas 4:39-43).

«Forjad espadas de vuestros azadones, lanzas de vuestras hoces; diga el débil: Fuerte soy». Joel 3:10

«Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte». 2 Corintios 12:10

«Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios». hebreos 12:1-2

«Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe». 1 Juan 5:4

«Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte». Apocalipsis 12: 11

«Acontecerá en aquel tiempo que su carga será quitada de tu hombro, y su yugo de tu cerviz, y el yugo se pudrirá a causa de la unción». Isaías 10:27

«Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga». Mateo 11:28-30

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