La sanidad de Dios se recibe por la fe en Cristo Jesús

Pastor José Abel Ordoñez

Dios no quiere, ni te envía enfermedad, Él es tu sanador.

«y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador». Éxodo 15:26

El pecado entró al mundo por un hombre.

«Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron». Romanos 5:12

Dios no quiere la pobreza, la enfermedad, la muerte. El deseo de Dios es vida y vida en abundancia.

Beneficios de Dios a las almas que tienen a su Espíritu.

1 Bendice, alma mía, a Jehová,

Y bendiga todo mi ser su santo nombre.

2 Bendice, alma mía, a Jehová,

Y no olvides ninguno de sus beneficios.

3 Él es quien perdona todas tus iniquidades,

El que sana todas tus dolencias;

4 El que rescata del hoyo tu vida,

El que te corona de favores y misericordias;

5 El que sacia de bien tu boca

De modo que te rejuvenezcas como el águila.

6 Jehová es el que hace justicia

Y derecho a todos los que padecen violencia

Salmos 103:1-6

¿Cuál es tu necesidad o lepra?

¿Cómo debes acudir a él?

«Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme. Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, sé limpio. Y así que él hubo hablado, al instante la lepra se fue de aquel, y quedó limpio». Marcos 1:40-42

  • Rogándole.
  • Hincada la rodilla.

Humildad. «Porque Jehová tiene contentamiento en su pueblo; Hermoseará a los humildes con la salvación». Salmos 149:4

Dios no te sana por tu necesidad, te sana:

  • Por buscarle.
  • Por pedirle.
  • Por humillarte.
  • Por tu fe en él.

«El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia». Proverbios 28:13

Jesús tiene misericordia del humilde. Extiende su mano, te toca, y te dice: Quiero. Jesús sigue hablando hoy por el Espíritu Santo. «Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos». Mateo 8:16

Jesús dijo: Quiero; sé limpio. El mismo Jesucristo desde hace más de 2 mil años te dice hoy: Quiero. ¿Qué le pides? ¿,Cómo le pides?

La aflicción, la necesidad, la angustia tienen un propósito: Búsqueda, clamor a Dios. Busca a Dios, Él te libera, te sana y te prospera.

Dios envió su palabra. «En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios». Juan 1:1 El verbo era Dios.

«Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad». Juan 1:14

Satanás quiere que tu creas que debes sufrir dolores con enfermedades que ya Jesucristo sufrió por ti.

Jesucristo llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores.

«Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido». Isaías 53:4

  • Por mi rebelión fue herido.
  • Por mi pecado fue molido.
  • Por mi paz fue castigado.
  • Por su llaga ya fui curado.

Ésta es la gran verdad. La medicina de Dios.

Palabra de Dios es fuente de vida y salud.

«Hijo mío, está atento a mis palabras; Inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos; Guárdalas en medio de tu corazón; Porque son vida a los que las hallan, Y medicina a todo su cuerpo. Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida». Proverbios 4:20-23 Escucha con mucha atención, solo su Palabra es verdad absoluta.

Principios fundamentales para recibir sanidad y nuestras necesidades sean suplidas por Jesucristo.

a) Conocimiento de la voluntad de Dios.

«Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma». 2 Juan 2

«Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos». Oseas 4:6 El desconocimiento de Su Palabra te mantiene enfermo.

b) La falta de perdón.

«Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, El Señor no me habría escuchado. Mas ciertamente me escuchó Dios; Atendió a la voz de mi súplica». Salmos 66:18-19

«Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas». Marcos 11:25 Acepta el perdón que Dios te ha dado y perdona a tu prójimo.

c) Siembra la semilla (La Palabra de Dios).

Habla – Aplica la Palabra. El centurión pidió a Jesús que sanará a su criado. «Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará». Mateo 8:8 Jesucristo con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos (Mateo 8:16).

El poder de Dios se activa cuando hombres y mujeres ungidos por el Espíritu Santo hablan la Palabra de Dios. Tu cosechas lo que siembras, mantente firme en fe.

«Esta es, pues, la parábola: La semilla es la palabra de Dios. Y los de junto al camino son los que oyen, y luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra, para que no crean y se salven. Los de sobre la piedra son los que habiendo oído, reciben la palabra con gozo; pero estos no tienen raíces; creen por algún tiempo, y en el tiempo de la prueba se apartan. La que cayó entre espinos, estos son los que oyen, pero yéndose, son ahogados por los afanes y las riquezas y los placeres de la vida, y no llevan fruto. Mas la que cayó en buena tierra, estos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia». Lucas 8:11-15

Para ver la enseñanza completa haz clic en el siguiente link. Youtube