Guerra contra la apostasía de los postreros tiempos

Apóstol Jesús Tax

El apóstata en la Biblia es un falso líder, creyente o profeta cristiano.

De acuerdo con lo que nos dice Judas en su carta del Nuevo Testamento, por lo general la apostasía no se expresa abiertamente. En este sentido, esta cuenta con dos niveles:

  1. En el primero el falso creyente entra encubierto y sus palabras, aunque tergiversan la verdad, son suaves y “correctas”. De igual forma, ocurre con su actitud y apariencia de bondad. «que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a estos evita». 2 Timoteo 3:5 Los apóstatas no parecen personas malvadas y hablan de piedad. Sin embargo, poco a poco van manipulando a su antojo la Palabra de Dios hasta llegar un momento en que se apartan completamente de la doctrina cristiana.
  2. En este segundo nivel, niegan a Cristo y hablan de herejías, pero ya será demasiado tarde para sus seguidores discernir la maldad de su discurso. Es por eso que cada cristiano debe pedir a Dios discernimiento y sabiduría para no caer en apostasía.

La palabra apóstata viene del griego ἀποστάτης (apostátēs), cuyo significado apunta al ser rebelde, que se para o pone de pie apartado del resto. Sin embargo, hoy en día el apóstata es el que se aparta totalmente de la fe cristiana. Pero, ¿qué es el apóstata en la Biblia exactamente? En diferentes pasajes del Nuevo Testamento se hace énfasis en lo solapado que puede llegar a ser un falso profeta. Aparenta mucha inteligencia y vivir en coherencia con los principios cristianos. No obstante, al observar su conducta real, se puede ver que no cumple lo que predica.

Un hijo que no se sujeta a la autoridad será rebelde.

La Biblia nos enseña del primer rebelde: Lucero.

«¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones». Isaías 14:12 Dios lo arrojo a la tierra, en Génesis nos habla de un desorden. «En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas». Génesis 1:1-2

Después de aquí comienza la recreación. «Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fuese habitada la creó: Yo soy Jehová, y no hay otro». Isaías 45:18 (Génesis 1:3).

Satanás quiso usurpar el trono de Dios. «Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo. Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo». Isaías 14:13-15

«Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad. A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector. Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti. Con la multitud de tus maldades y con la iniquidad de tus contrataciones profanaste tu santuario; yo, pues, saqué fuego de en medio de ti, el cual te consumió, y te puse en ceniza sobre la tierra a los ojos de todos los que te miran. Todos los que te conocieron de entre los pueblos se maravillarán sobre ti; espanto serás, y para siempre dejarás de ser». Ezequiel 28:14-19

Jesucristo derrotó al diablo.

«Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre». Hebreos 2:14-15

La muerte de Jesucristo representa la derrota del diablo, y la victoria para la Iglesia.

  • Satanás tenía (pasado) el imperio de la muerte.
  • Hoy en día Jesucristo tiene las llave de la muerte, desde hace XXI siglos.

« y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades». Apocalipsis 1:18

Prediquemos de Jesucristo. «Si fueres flojo en el día de trabajo, Tu fuerza será reducida. Libra a los que son llevados a la muerte; Salva a los que están en peligro de muerte. Porque si dijeres: Ciertamente no lo supimos, ¿Acaso no lo entenderá el que pesa los corazones? El que mira por tu alma, él lo conocerá,
Y dará al hombre según sus obras». Proverbios 24:10-12

Todos los días estamos batallando. «Hice pacto con mis ojos; ¿Cómo, pues, había yo de mirar a una virgen?». Job 31:1

«Yo dije: Atenderé a mis caminos, Para no pecar con mi lengua; Guardaré mi boca con freno, En tanto que el impío esté delante de mí». Salmo 39:1

Ahora el problema se traslada a la tierra.

«Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él. Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche». Apocalipsis 12:9-10

Debemos arrepentirnos delante de Dios antes que el diablo nos acuse.

«El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo». 1 Juan 3:8

«Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte. Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo». Apocalipsis 12:11-12 El diablo sabe que le queda poco tiempo, a la medida que nos acercamos al rapto de la Iglesia las batallas se incrementarán.

«no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca». Hebreos 10:25

«Y cuando vio el dragón que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón. Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila, para que volase de delante de la serpiente al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo. Y la serpiente arrojó de su boca, tras la mujer, agua como un río, para que fuese arrastrada por el río. Pero la tierra ayudó a la mujer, pues la tierra abrió su boca y tragó el río que el dragón había echado de su boca. Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo». Apocalipsis 12:13-17

Identifica al hombre fuerte y átalo. «De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo». Mateo 18:18

Basta dos personas que se pongan de acuerdo. «Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos». Mateo 18:19

«Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío. Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos». Juan 20:21-23

«Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios». 1 Timoteo 4:1 La causa de la apostasía es espiritual y está en los demonios. ¿Qué está pasando en personas rebeldes ante la autoridad? Demonios.

Cada Pastor debe estar pendiente, porque el diablo puede infiltrar a la Iglesia con demonios de rebelión, de apostasía, demonios que van a dividir.

Personas que descuidaron su comunión con Dios. «De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?». 1 Corintios 3:1-3 Esto es la característica de lo carnal.

«Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis». Gálatas 5:16-17

¿Quién domina tu vida diaria? ¿La carne o el Espíritu?

«Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios». Romanos 8:5-8

«Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis». Romanos 8:12-13

«Pero vosotros, amados, tened memoria de las palabras que antes fueron dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo; los que os decían: En el postrer tiempo habrá burladores, que andarán según sus malvados deseos». Judas 1:17-18 Caminemos con el Espíritu Santo para no responder en la carne.

El Espíritu Santo nos ayuda a soportar. «Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto». Mateo 5:43-48

«Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen al Espíritu. Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo». Judas 1:18-19

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