El amor de Dios el Padre

Pastor José David Tax

El propósito principal por el cual Dios el Padre envió a Jesucristo su hijo es para que todo aquel que crea en él no se pierda, mas tenga vida eterna y vida en abundancia.

Los publicanos

La palabra “publicano” viene del griego “telones” y significa: “cobrador de impuestos” o “recaudador de aduanas”.

  • Eran judíos que trabajaban con funcionarios públicos al servicio del imperio romano.
  • Su labor principal era cobrar los impuestos a los ciudadanos judíos.
  • Cobraban comisiones adicionales para aumentar sus ya salarios extravagantes.
  • Eran despreciados por el pueblo judío, los consideraban traidores a la patria.
  • Roma los usaba para hacer el trabajo sucio.
  • Extorsionaban al pueblo tanto en dinero como lo que pudieran obtener (corrupción).
  • Tenían mala reputación.

La predicación de Juan el Bautista:

Haced pues frutos dignos de arrepentimiento. «Y decía a las multitudes que salían para ser bautizadas por él: ¡Oh generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no comencéis a decir dentro de vosotros mismos: Tenemos a Abraham por padre; porque os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras. Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto se corta y se echa en el fuego. Y la gente le preguntaba, diciendo: Entonces, ¿Qué haremos? Y respondiendo, les dijo: El que tiene dos túnicas, dé al que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo. Vinieron también unos publicanos para ser bautizados, y le dijeron: Maestro, ¿Qué haremos? Él les dijo: No exijáis más de lo que os está ordenado. También le preguntaron unos soldados, diciendo: Y nosotros, ¿Qué haremos? Y les dijo: No hagáis extorsión a nadie, ni calumniéis; y contentaos con vuestro salario». Lucas 3:7-14.

La gente preguntó: entonces, ¿Qué haremos?

  1. El que tiene dos túnicas (ropa): Dar al que no tiene.
  2. El que tiene que comer: Haga lo mismo.
  3. Los publicanos: No exigir mas de lo que os está ordenado.
  4. Los soldados: No hacer extorsión a nadie, ni calumniar; y contentarse con su salario.

Dos publicanos que fueron salvos.

1. Leví – Mateo (Marcos 2:13–17; Lucas 5:27-32).

«Pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y se levantó y le siguió. Y aconteció que estando él sentado a la mesa en la casa, he aquí que muchos publicanos y pecadores, que habían venido, se sentaron juntamente a la mesa con Jesús y sus discípulos. Cuando vieron esto los fariseos, dijeron a los discípulos: ¿Por qué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores? Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento». Mateo 9:9–13

Misericordia quiero y no sacrificio. «Y Jehová descendió en la nube, y estuvo allí con él, proclamando el nombre de Jehová. Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación». Éxodo 34:5-7

«Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocaustos». Oseas 6:6

«Pues os digo que uno mayor que el templo está aquí. Y si supieseis qué significa: Misericordia quiero, y no sacrificio, no condenaríais a los inocentes». Mateo 12:6-7

«Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro». Hebreos 4:14-16

2. Zaqueo.

«Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad. Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico, procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura. Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí. Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa. Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador. Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham. Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido». Lucas 19:1–10

Parábola:

Es un relato breve que hace uso de los elementos de la vida cotidiana para enseñar lecciones espirituales. Viene del griego “parabole”, que significa: poner una cosa al lado de otra o situar al lado de (comparar).

La parábola de la viuda y el juez injusto.

«También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar, diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario. Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia. Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto. ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?». Lucas 18:1-8

La necesidad de orar siempre y no desmayar. En la Biblia versión inglesa KJV nos dice:

  1. Que Jesús habló esta parábola para el tiempo final: “to this end”.
  2. Que eran los hombres quienes deberían orar siempre sin desmayar: “men ought always to pray, and not to faint”. En cambio aquí Jesús usó como ejemplo en esta parábola a una mujer viuda.

La mujer viuda:

  • Requería tomar acciones legales.
  • Necesitaba ir a un juez de la Suprema Corte de Justicia para pedir la venganza de su adversario.

En griego, la palabra “venganza” es “ekdikeo” y significa: “ser vindicado, tomar represalias o castigar”. Esta mujer buscaba un castigo (justicia) para alguien que la había agraviado.

El juez injusto.

  • Estaba desinteresado en tomar su caso.
  • La viuda lo estuvo presionando para llamar su atención.
  • Hasta que finalmente cedió en resolver su caso porque le estaba agotando la paciencia.

El Juez Justo es Jesucristo”.

Dos veces dice Dios: “Le haré justicia/Venganza”.

«¿Y acaso Dios no hará justicia (avenge = venganza) a sus escogidos (elect = elegidos), que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles?». Lucas 18:7

«Os digo que pronto (speedily = rápido) les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?». Lucas 18:8 La mujer viuda es la iglesia. Los que tienen fe son los que se van en el rapto con Jesús (Hebreos 11:6).

La parábola del fariseo y el publicano.

«A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola: Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. Os digo que este descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido». Lucas 18:9-14

Los fariseos ayunaban dos veces a la semana. Los devotos judíos, especialmente los fariseos, lo hacían religiosamente cada lunes y jueves.

  • Lunes (2° día de la semana): se basa en la creencia que ese fue el día en que Moisés subió al Monte Sinaí para recibir las tablas de los 10 mandamientos.
  • Jueves (5° día de la semana): según se cree fue el día en que Moisés descendió del Monte Sinaí y vio a Israel adorando al becerro de oro.

Los fariseos ayunaban mucho y se desfiguraban la cara, para que todos vieran que lo hacían (Mateo 6:16-18; 9:14-17).

La autoridad de Jesús (Mateo 21:23–27).

  • Jesús estaba en el templo.
  • Los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se acercaron a él.
  • Cualquiera que hablara públicamente en el templo era entrenado por un sacerdote o en la escuela de los rabinos.
  • Los jefes de los sacerdotes cuestionaron la autoridad de Jesús: ¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿y quién te dio esa autoridad?
  • Jesús les respondió con otra pregunta: “el bautismo de Juan, ¿de dónde era? ¿del cielo o de los hombres?

La parábola de los dos hijos.

«Pero ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y acercándose al primero, le dijo: Hijo, ve hoy a trabajar en mi viña. Respondiendo él, dijo: No quiero; pero después, arrepentido, fue. Y acercándose al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Sí, señor, voy. Y no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Dijeron ellos: El primero. Jesús les dijo: De cierto os digo, que los publicanos y las rameras van delante de vosotros al reino de Dios. Porque vino a vosotros Juan en camino de justicia, y no le creísteis; pero los publicanos y las rameras le creyeron; y vosotros, viendo esto, no os arrepentisteis después para creerle». Mateo 21:28-32

Una parábola corta: Un padre y dos hijos:

  • Padre: “Ve hoy a trabajar en mi viña”.
  • Hijo uno: “No quiero”.

Pero después arrepentido, fue. (Entran al reino de Dios).

  • Ejemplo: los publicanos y las rameras.
  • Hijo dos: “Señor, voy”. Pero no fue. (No entran al reino de Dios, quedan fuera).
  • Ejemplo: los fariseos.

¿Cuál de los dos hijos hizo la voluntad de su padre?

  • Ya vino Juan el Bautista.
  • Ya vino Jesucristo.
  • Y siguen sin creer y arrepentirse.

Los principales sacerdotes y los ancianos debieron quedar enojados.

La parábola de los labradores malvados (Mateo 21:33-46).

Una parábola larga (33–40):

  • Un hombre que era padre de familia, Dios el Padre, v.33 (1 Corintios 8:6).
  • Plantó una viña: la ciudad de Jerusalén (Isaías 5:1-7).
  • La cercó de vallado y edificó una torre: la protección divina de Dios a su pueblo.
  • Cavó un lagar: viñedo, representa la ley y los sacrificios que conducían al templo.
  • La arrendó a unos labradores malvados: Israel (Isaías 5:8-30).
  • Los sirvientes del Padre fueron enviados para la cosecha del fruto, v. 34–36.
  • Los labradores malvados mataron a dos grupos de sirvientes enviados por el Padre.
  • Son los profetas hebreos enviados por Dios que fueron perseguidos, golpeados, apedreados y terminaron como mártires (Mateo 23).

Israel mató a muchos profetas:

«¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste! He aquí vuestra casa os es dejada desierta. Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor». Mateo 23:37-39

  • Al final el Padre envía a su propio hijo, v. 37-39. Porque decía: “tendrán respeto a mi hijo” (Juan 3:16).
  • Mas los labradores malvados cuando vieron al hijo decidieron matarlo por ser el heredero de la viña para así apoderarse de su heredad (Salmos 22; Isaías 53).
  • Lo tomaron, le echaron fuera de la viña y le mataron. –Jesús murió por nosotros en el Monte Gólgota, a las afueras de Jerusalén (Juan 19:17-22).

«Cuando venga, pues, el señor de la viña, ¿qué hará a aquellos labradores? Le dijeron: A los malos destruirá sin misericordia, y arrendará su viña a otros labradores, que le paguen el fruto a su tiempo. Jesús les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: La piedra que desecharon los edificadores, Ha venido a ser cabeza del ángulo. El Señor ha hecho esto, Y es cosa maravillosa a nuestros ojos? Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él. Y el que cayere sobre esta piedra será quebrantado; y sobre quien ella cayere, le desmenuzará. Y oyendo sus parábolas los principales sacerdotes y los fariseos, entendieron que hablaba de ellos. Pero al buscar cómo echarle mano, temían al pueblo, porque este le tenía por profeta». Mateo 21:40-46

  • Los fariseos predijeron que el dueño de la viña destruiría a los labradores malvados sin misericordia y le daría la viña a alguien mas, v.40-41 (Romanos 11).
  • Jesucristo es la Piedra que desecharon los edificadores, la cabeza del ángulo, v.42 (Salmos 118:22–23, Daniel 2:34–35, 44-45).
  • El reino del Señor Jesucristo desde Jerusalén por mil años (Apocalipsis 20:1-10).
  • El reino de Dios será quitado de vosotros (Israel) y será dado a gente que produzca los frutos de él, v. 43-44.
  • A los gentiles, la Iglesia.
  • La nación santa.

«Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia». 1 Pedro 2:9-10

  • Los principales sacerdotes y los fariseos entendieron que Jesús estaba hablando de ellos (v.45).
  • El mensaje de Jesús enojó a los fariseos pero se resistieron de arrestarlo porque le temían al pueblo porque tenían a Jesús por Profeta, v.46 (Deuteronomio 18:15–22; Mateo 21:11).

Las parábolas de las perdidas (Lucas 15).

«Se acercaban a Jesús todos los publicanos y pecadores para oírle, y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Este a los pecadores recibe, y con ellos come. Entonces él les refirió esta parábola, diciendo». Lucas 15:1-3

  • La parábola de la oveja perdida.
  • La parábola de la moneda perdida.
  • La parábola del hijo pródigo.

En estas tres parábolas Jesús habló de un tema en común: algo que se había perdido y fue recuperado.

La parábola de la oveja perdida (Lucas 15:4-7).

Un pastor tiene 100 ovejas, pierde 1, quedan 99 ovejas. Metafóricamente la oveja representa el perder a un hijo espiritual. El pastor representa a la Iglesia.

La oveja se había perdido. Hay mas gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por 99 justos que no necesitan de arrepentimiento.

La parábola de la moneda perdida (Lucas 15:8-10).

Una mujer tiene 10 monedas, pierde 1, quedan 9 monedas.

Metafóricamente la moneda puede simbolizar problemas financieros.

La moneda perdida:

  • Barre toda la casa y la busca con diligencia hasta encontrarla.
  • Luego hace una fiesta.
  • Hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.

La parábola del hijo pródigo (Lucas 15:11-32).

Un padre tiene 2 hijos, pierde 1 hijo, queda 1.

Metafóricamente el hijo pródigo es la imagen espiritual de tener dificultades con un hijo.

  • Este hijo abandona la casa en rebeldía.
  • El padre siempre estuvo listo esperando con muchas ansias y anhelo por el regreso de su hijo a casa.
  • Es necesario hacer fiesta y regocijarse porque tu hermano era muerto y ha revivido; se había perdido y es hallado.

«Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas». Juan 10: 9-11

  • Un padre tenía dos hijos.
  • El hijo menor se pierde

«También dijo: Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes. No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle. Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba». Lucas 15:11-16

  • El hijo menor le reclama al padre su herencia.
  • Abandonó su casa en rebeldía.
  • El padre respetó su voluntad. (libre albedrío).
  • Se fue a una provincia apartada.
  • Despilfarró todos sus bienes.
  • Vivió perdidamente.
  • Lo malgastó todo, acabó en una ruina económica.
  • Vino la hambruna al lugar: crisis económica.
  • Comenzó a faltarle el alimento, tuvo hambre.
  • Consiguió trabajo en una hacienda que consistía en alimentar a los cerdos.
  • Para el pueblo judío ese trabajo sería de lo mas bajo de lo bajo. Era totalmente desagradable.
  • No comen cerdos porque la ley dice que son inmundos (Levítico 11: 7).
  • Además comía algarrobos que es el alimento de los cerdos.
  • El comer algarrobos es considerado el alimento de los mas pobres.
  • Nadie le daba comida debido a la hambruna.
  • La poca comida estaba reservada para la familia, antes de alimentar a un extraño.

El arrepentimiento del hijo pródigo.

«Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros». Lucas 15:17-19

  • Y volviendo en sí.
  • Llegó al punto de tocar fondo.
  • La crisis lo llevó a ello.
  • Empezó a recordar lo bueno que había sido su padre con él, como a él le iba muy bien en su casa. De cómo le va bien a los jornaleros de su padre. De cuanta comida tienen ahi, en cambio él está pereciendo de hambre.
  • Tomó la decisión: iré a mi padre y le pediré perdón, y le pediré que por lo menos me acepte como un jornalero.

Arrepentimiento:

En hebreo “shuv”: retorno, dar vuelta en U, volver atrás, cambiar de dirección, regresar al inicio. En griego “metanoia”: cambio de mente, cambiar de opinión.

El padre recibe con gozo a su hijo perdido”.

«Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse». Lucas 15:20-24

El padre:

  • Vio a su hijo cuando aun estaba lejos.
  • Fue movido a misericordia.
  • Corrió a recibir a su hijo con los brazos abiertos y lo besó.
  • Tenía mucho anhelo y ansias de ver de nuevo a su hijo.
  • Aceptó el perdonar a su hijo.
  • No le quitó el derecho de hijo, ni lo castigó. 
  • Mandó a sus siervos a dar la mejor ropa a su hijo, los mejores zapatos y un anillo.
  • Mandó a matar el becerro mas gordo.
  • Hizo fiesta.

La intervención del hijo mayor.

«Y su hijo mayor estaba en el campo; y cuando vino, y llegó cerca de la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. Él le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha hecho matar el becerro gordo, por haberle recibido bueno y sano. Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase. Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo. Él entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas. Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado». Lucas 15:25-32

  • Estaba en el campo (trabajando).
  • Fue a la casa y oyó la música y las danzas.
  • Supo que su hermano menor había regresado a casa y que su padre había hecho una fiesta de bienvenida, matando al becerro mas gordo porque su hijo había regresado bueno y sano.
  • En vez de alegrarse y unirse a la fiesta se enojó contra su padre.
  • No quería entrar a su casa.
  • Se enojó y le reclamó a su padre que él siempre le había obedecido y que él no le había hecho nada como a su hermano.

El padre:

  • Le rogó que entrase a la fiesta.
  • Tu siempre estás conmigo.
  • Todas mis cosas son tuyas.
  • Mas es necesario hacer fiesta y regocijarnos.
  • Porque tu hermano era muerto y ha revivido; se había perdido y es hallado.
  • Tengo 2 hijos.

Dios el Padre no quiere que se pierda algún pequeño (Juan 17).

«Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos. Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido. ¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y se descarría una de ellas, ¿no deja las noventa y nueve y va por los montes a buscar la que se había descarriado? Y si acontece que la encuentra, de cierto os digo que se regocija más por aquella, que por las noventa y nueve que no se descarriaron. Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños». Mateo 18:10-14

Sigamos siendo santos. «Y me dijo: No selles las palabras de la profecía de este libro, porque el tiempo está cerca. El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía. He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último». Apocalipsis 22:10-13

Jesús y el Padre

1. Jesús dio a conocer al Padre.

«A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer». Juan 1:18

«Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar». Lucas 10:22

2. Jesús siguió la voluntad del Padre.

«No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre». Juan 5:30

«Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero». Juan 6:40

3. Orar al Padre en el nombre de Jesús.

«Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público». Mateo 6:6

«Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén». Mateo 6:9-13

«De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo. Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos». Mateo 18:18-20

«En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.  Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido». Juan 16:23-24

4. Si me conoces a mí conoces al Padre.

«No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino». Juan 14:1-4

«Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto». Juan 14:6-7

5. Yo y el Padre uno somos.

«Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. Yo y el Padre uno somos». Juan 10:27-30

6. El amor de Dios el Padre.

«Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él». Juan 3:16-17

«Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es». 1 Juan 3:1-2

«Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él». 1 Juan 4:6-9

7. Haremos mayores obras.

«Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre? ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras. De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré». Juan 14:8-14

«entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío. Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos». Juan 20:21-23

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