Ujieres0
Sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres, sabiendo que el bien que cada uno hiciere, ése recibirá del Señor, sea siervo o sea libre. Efesios 6:7-8
La función del ujier es de gran responsabilidad e importancia. Tiene un trasfondo bíblico en los porteros del Antiguo Testamento (ver I Cró 16: 38; Neh 7: 1; Jer 35: 4).
La Red Apostólica Maranatha cuenta con una amplia gama de Ministerios pero sin lugar a dudas el más identificado con labores de servicio relacionadas con el cuidado de los hermanos, en las reuniones y de la infraestructura es el ministerio de UJIERES.
El término UJIER generalmente se usa para designar al portero de un palacio o tribunal. En los palacios reales y en los altos Tribunales de Inglaterra, Francia y España especialmente, los Ujieres eran porteros de muy alto rango y espléndidamente vestidos. En las demás dependencias oficiales eran destacados por su categoría. Había ujieres especializados para los salones de armas, salas de recibo, visitantes nobles, embajadores, visitantes en general. Tenían autoridad delegada por el Rey y los magistrados.
Deberes de los Ujieres
El Ujier en la Iglesia recibe instrucciones directas del Apóstol, del Líder de Ujieres o de quien esté a cargo de la reunión en ese momento.
El Ujier es el que proyecta la primera impresión de la Iglesia y en su actitud amistosa, alegre, confiable y acogedora es donde se comienza a preparar la tierra para la siembra de la Palabra y la obra del Espíritu de Dios. Debe asistir a cada servicio debidamente identificado y con bastante anticipación al inicio de dicho culto o servicio; saludar a la mayoría de las personas que estén entrando y ayudarles en lo que sea necesario para que se sientan cómodas. Los Ujieres se ubican en áreas muy específicas de tal manera que sean fáciles de encontrar si se les requiere.
No deben descuidar la oración, la alabanza y adoración a nuestro Señor Jesucristo en el momento de realizarse el culto, en el que deben participar activamente.
También deben estar preparados para actuar ante cualquier circunstancia que pueda perturbar la actividad en la congregación.











