La primavera, el tiempo que los Reyes salen a la guerra

APÓSTOL JESÚS TAX

2020, Ha sido profetizado como un año de la visión de Dios

Estamos viviendo tiempos de prueba, y toda prueba es para que pasemos a otro nivel, a otra dimensión. Y acabamos de comenzar la primavera, tiempo de luz, tiempos de revelación. El invierno quedó atrás, hemos conocido la prueba que ha venido sobre la tierra como es un virus que ha afectado al mundo entero, pero el invierno ha quedado atrás.

Estamos ahora en la primavera, y todos debemos estar en la batalla contra el enemigo, contra el mentiroso, contra sus obras. Porque la primavera es un tiempo de hacer guerra a la guerra del Diablo.

Estamos en un tiempo donde el Señor nos posiciona para hacer guerra espiritual, en la oración se cambian las circunstancias de una familia, de una colonia, de una ciudad, de una nación. Donde hay oración el cielo se abre, el poder del Espíritu Santo se manifiesta.

Todas las naciones que hiciste vendrán y adorarán delante de ti, Señor, Y glorificarán tu nombre (Salmos 86:9). Pídeme, y te daré por herencia las naciones, Y como posesión tuya los confines de la tierra. (Salmos 2:8).

Una de las profecías que hablo nuestro Señor Jesucristo:

Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo? Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. (Mateo 24:3-4). Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres (Juan 8:32).

Jesucristo hablo de señales (pestes) que tiene que ver con su segunda venida, el (Salmos 91) no habrá pestes que toque tu morada, la sangre de Jesucristo que fue derramada en la cruz, nos protege de toda enfermedad.

Porque vendrá el enemigo como río, mas el Espíritu de Jehová levantará bandera contra él (Isaías 59:19).

Porque el Espíritu Santo es el espíritu de guerra, es el espíritu que pelea por ti.

Jesucristo hablo de los últimos tiempos:

Y todo esto será principio de dolores (Mateo 24:8).

Por eso debemos creer en Su palabra, someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros (Santiago 4:7).

Cuando Jesucristo murió en la cruz del calvario, derroto al causante de todas las enfermedades, el diablo.

El diablo actúa mediante el pecado, por tanto Jesús se hizo pecado, fue a morir por ti y por mi, por amor a nosotros, para cancelar la maldición de pecado.

Jesucristo resucito, vino a declarar que el diablo ya está derrotado, que está bajo nuestros pies.

Y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe (1 Juan 5:4) Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; (Salmos 23:4).

Debemos reprender todo demonio, toda enfermedad, todo espíritu de muerte. Desata vida en el nombre de Jesús.

No moriré, sino que viviré (Salmos 118:17).

Dios demanda arrepentimiento.

Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio (Hechos 3:19).

El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

Estamos aquí en la tierra como un profeta, para hablar de Jesucristo.

Y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre (Apocalipsis 1:6).

Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío. Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. (Juan 20:21-22).